“DE LOS LABIOS PARA AFUERA”



A propósito de la presentación en días pasados, de los resultados y conclusiones de la medición de todos aquellos factores que inciden en el bienestar y la calidad de vida de los cartageneros, a través de la iniciativa ¨Cómo Vamos Cartagena¨ (según su coordinadora, válidos solo para el primer semestre de año 2013 de la administración del alcalde encargado Carlos Otero y lo acontecido en la primera parte del actual gobierno de Dionisio Vélez Trujillo), se hace necesario analizar en retrospectiva, las posibles causas que impidieron la concreción de los resultados esperados.  
  




Para fines del análisis, escoja como ejemplo las propuestas y promesas ofrecidas a los electores  por algún potencial candidato a ocupar el cargo de alcalde. Si el análisis lo ubica en dos tiempos, es decir, cuando aquel solo era un aspirante y luego, como alcalde en ejercicio, es casi seguro que se lleve una gran desilusión como elector, al comprobar que casi ninguno de los temas  que lo motivaron a elegirlo, hacen parte de la gestión prometida y por ende, no guarda relación con la realidad observable. Pensará entonces, que solo se trataba de un listado de buenas intenciones, estructurado con base a la emotividad y a la fantasía político-electorera del momento, lo que en lenguaje criollo significa  ¨de los labios para afuera¨ y solo eso. 

Más asombroso aún, no se extrañe si al final del período para el cual el personaje fue elegido alcalde, en su ¨memoria y cuenta¨ o ¨informe de gestión¨, aparece la ejecución de un sin número de obras, las que de ser ciertas, carecen de notoriedad y poca utilidad pública y en nada justifican la inversión ejecutada. Y si se trata de logros de gran interés social tales como, la generación de empleo, salud, educación, ambiente, cultura y deportes, seguridad ciudadana y prevención del delito y otras actividades relacionadas con los servicios públicos básicos, pudiéramos constatar un déficit de gestión, tal como se evidencia en la iniciativa ¨Cómo vamos Cartagena¨. 

Ese déficit en la gestión municipal, tampoco se podría justificar bajo el argumento del surgimiento de eventualidades o como el resultado de hechos sobrevenidos. Aunque su naturaleza puede obedecer a una multiplicidad de factores, entre los que podemos mencionar: la improvisación, ausencia de un plan de desarrollo integral jerarquizado a corto, mediano y largo plazo, concebido en base a las verdaderas necesidades de la ciudadanía, también obedecería a la aprobación de presupuestos deficitarios y extemporáneos en su ejecución, así como a la inercia y falta de continuidad administrativa, tanto del  ejecutivo local, como de los otros entes con corresponsabilidad de gestión. 

La extrapolación retrospectiva de los resultados actuales dados por ¨Cómo Vamos Cartagena¨ y su comparación con estadísticos de gestiones anteriores, deja al descubierto una de las fallas más perniciosas de los gobiernos locales, como es no mancomunar esfuerzos y unificar criterios (Ciudadanos, Gobierno Local y Departamental, Universidades, Policía y otras entidades de control como: Contraloría , Personería, Concejo Municipal o Distrital y hasta el Defensor del Pueblo, por ser ellas garantes de la eficiencia de la gestión pública y social), a fin de presentar alternativas en cuanto a lo que hay que hacer y de cómo hacerlo y evitar la duplicidad de esfuerzos, así como el dispendio de recursos financieros.

En lo que concierne a la administración y gestión pública del actual alcalde, Dionisio F. Vélez Trujillo, es innegable que ha  habido logros y avances importantes en algunos renglones del andamiaje físico-social de la ciudad y sus habitantes. En otros como en seguridad ciudadana y gestión ambiental, los resultados no son del todo satisfactorios, por lo cual no queda eximido de responsabilidad.  Así lo evidencia el poco interés que se le ha dado a los cuerpos de agua que circundan áreas importantes de Cartagena, como son los Caños y Ciénagas (de Las Quintas, San Lázaro, Chambacú y del Cabrero), hoy convertidas en una especie de ¨pasivos ambientales¨ o ¨letrinas a cielo abierto¨, receptores de aguas residuales (aguas negras), tanto de uso doméstico como industrial. No menos preocupante, es la anunciada y potencial venta por EDUBER, de terrenos en El Cabrero, adyacentes al cauce de los Caños del sector, con lo cual se propicia no solo la desaparición del cauce natural de esos Caños, sino también la de sus humedales, tal como ha venido ocurriendo en otros lugares de la periferia de la ciudad, para desarrollarlos y convertirlos en urbanismos de alto riesgo. Valdría la pena preguntarnos... ¿Cuándo la Alcaldía de Cartagena, podrá hacer una realidad el saneamiento ambiental y adecuación de estos cuerpos de agua para la recreación pasiva y su explotación turística?

Ni  hablar de lo que viene ocurriendo en los márgenes y al interior de la Bahía de Cartagena, hoy convertida en un gran vertedero de aguas residuales y de otras sustancias de variada naturaleza, lo cual genera un impacto ambiental negativo, bajo la mirada cómplice de las autoridades locales y regionales y aquellas con competencia ambiental.

Pero la génesis de estos despropósitos, también se sustenta en la vulnerabilidad de conciencia de un sector del electorado, que hacen del mercantilismo político y la trashumancia del voto un ¨modus vivendi¨ cuyas consecuencias son la elección recurrente de la ineptitud e ineficiencia en la gestión municipal 

Prof. Orlando R. Pereira Bustillo
Twitter: @OrlandoPereiraB 

Comentarios

Elisa Sierra ha dicho que…
Excelente artículo.